30.3.11

individuos colectivos

Cada colectivo es un mundo, como se dice por ahí, un mundo de 20 asientos...
Y como todo mundo tiene sus habitantes, especímenes raros de encontrar más de dos o tres. Quienes solemos viajar en ese medio de transporte somos parte de esos mundos, como protagonistas, como observadores, como partícipes necesarios.
Los hipotérmicos: nunca se les ocurre abrir una ventanilla, como van sentados no se dan cuenta de la verdadera temperatura dentro del colectivo (ni tampoco de la temperatura afuera).
Los que sacan boleto con muchas moneditas chiquitas, podrían dárselas a un kioskero y hacer feliz a mucha gente (el kioskero y los pasajeros del colectivo).
Los que escuchan música con el celular pero sin auriculares, en un 96% es de estilo cumbia y/o regaetton, pero el otro 4% incluye rock, metal, música instrumental, etc. En esos momentos momentos pienso a quién se le ocurrió incluir esa opción en los celulares...
Los/as que no entienden que les falta 5 centavos para el boleto, se la agarran con el conductor, con la empresa, con el gobierno de la ciudad, con el gobierno nacional, con dios y con la mar en coche. Cinco centavos señora, le faltan sólo cinco centavos, por favor...
Los que se acuerdan tarde que se tienen que bajar, entonces casi que hacen un clavado hacia la puerta, atravesando todo el malón de gente que está en el medio sin importar nada más que llegar al timbre y a la puerta. Ni un disculpe se les cae.
Hay una clase muy particular, pueden pasar por tímidos, pero creo que el problema que tienen es otro. Si somos varios los que bajamos en la misma parada, alcanza con que uno sólo toque el timbre, no es necesario que cada uno lo toque. Están aquellos que esperan a que uno termine de apretar el botón para volver a tocarlo, quizás tienen miedo que si no lo hacen, la puerta se les cierre y no los deje bajar ¿Acaso no ven que ya se tocó el timbre? ¿Será complejo de inferioridad?
Los que hacen cosas que son más propias de otros tipos de ambientes (cortarse las uñas, sacarse los mocos, rascarse ciertas partes, peinarse, depilarse).
Un comportamiento muy común son los curiosos: leen libros y diarios de otros pasajeros, miran mensajes de texto que alguien está escribiendo o recibiendo y escuchan conversaciones ajenas. Mientras no se torne algo molesto o invasivo, debería estar todo bien, hay que pasar el tiempo del viaje. Seguramente todos lo hemos hecho y todos hemos sido víctimas algunas veces.
Se podrían seguir enumerando muchos otros casos (los chicos con las mochilas, los bebés, los nenes chiquitos, la gente con muchos bolsos, el que habla por celular muy fuerte, el que ronca, el que se babea, el inquieto, el inmóvil, el mala onda, el hablador, el vendedor ambulante, el músico ambulante, el chancho) pero para no hacerlo más largo, lo corto acá que ya me tengo que bajar...

1 comentario:

Les dijo...

Me encanta! Es verdad que es un mundo!
Lo que me parece mas curioso es esa gente que te encontrás absolutamente todos los días, que aveces creo que los veo más que a algunos amigos...